La gran diferencia entre el postmodernismo y la danza teatro es básicamente el contenido humano, social, histórico y filosófico reunidos en la dramaturgia personal del coreógrafo, su visión del mundo. Frente a la consigna motion/not emotion, Pina Bausch sostiene que no le interesa saber cómo se mueve la gente sino qué los mueve. Su obra desde 1973 es una oposición a la formalidad y banalidad excesivas de la época.
Ya entrado el siglo XXI, subsisten las grandes preguntas del hombre ante una realidad por momentos apocalíptica. La tecnología irrumpe en el mundo del arte con más o menos vigor de acuerdo al acceso dispar a la misma de las distintas zonas del mundo. Nace así la multimedia que promueve el arte interdisciplinario, integrando video, músicas de vanguardia ,lo verbal, la moda, enriqueciendo los escenarios en forma sorprendente. Sin embargo en muchos casos a pesar de la tensión dramática, el acento está puesto en lo visual, lo puramente cinético, lo novedoso y el intérprete queda desprovisto de rostro.
La influencia alemana ha sido intensa desde la presencia de Dore Hoyer, formadora de una generación de talentosos coreó- grafos, y continúa el impacto con la llegada de las compañías de Pina Bausch y Susanne Linke que reforzaron nuestra particular aproximación a la danza teatro. Actualmente el registro temático se ha ampliado hacia el humor, la ironía, el grotesco conservando las preocupaciones de origen que logran hacer supervivir la individualidad y sensibilidad del intérprete.
De todos modos el término danza teatro es instrumental y como tal debe ser usado con relativa flexibilidad, ya que en la realidad los compartimentos estancos se desflecan, se penetran unos a otros, interactuando y generando obras multifacéticos, que desbordan cualquier intento de etiquetamiento.
Conviven múltiples propuestas abiertas a todo tipo de técnicas corporales desde la danza clásica hasta el fly low, desde la actuación hasta la improvisación más íntima, desde las técnicas orientales -butoh, yoga- hasta la destreza más indómita, herramientas que encauzan la imaginación audaz y caudalosa del coreógrafo.
Un común denominador distingue en todo caso a la poética de las propuestas locales: por debajo de este despliegue de técnicas y recursos, subyace la necesidad de expresión de la conflictividad humana, que caracteriza la danza- teatro aún a principios de este nuevo siglo
La Danza Teatro es una corriente estética de las artes escénicas que surge como respuesta a la necesidad de contemporanizar la propuesta gestual de la escuela expresionista alemana. Los mayores exponentes han sido: Pina Baush, Susanne Linke, Reinhild Hoffman y en Dinamarca Eugenio Barba y su Teatro Laboratorio Odin Teatret (discípulo de Jerzy Grotowski), referentes fundamentales para un nuevo enfoque del desarrollo de la Danza Teatro, de la Danza Contemporánea y del Teatro. La importancia de la Danza Teatro como arte escénica es el reflejar el conflicto existencial del hombre contemporáneo enfatizando la fracturación dramática reflejada en la corporalidad y en una relación constante con su entorno social en el aquí y ahora Es por esto, que es importante para el artista joven involucrarse sensiblemente, a partir de su biografía
Tal como se lo conoce actualmente el movimiento Danza-Teatro se inicia con el Expresionismo alemán, después de la Primera Guerra Mundial y se consolida con la creación de la Folwang Hochchule de Essen Werchen, por Kurt Jooss (1901-1979), en la cual la educación interdisciplinaria abarca todas las ramas del arte: música, pantomima, fotografía, ópera, etc.
La Danza-Teatro como corriente de la danza moderna, con su impronta alemana, trascendió los límites de su origen para expandirse por todo el mundo y enriquecer diversas búsquedas personales.
Más allá de las características de las técnicas elegidas, de los puntos de partida, del uso o no de textos, hay que destacar que se trata de una búsqueda diferente. Un movimiento representativo del hombre existencial en permanente conflicto con un medio incompatible con la felicidad que anhela.
En el resto de América Latina hay escuelas de las dos técnicas. Así podemos citar en la Argentina el Teatro Colón de Buenos Aires, el Ballet Contemporáneo del Teatro General San Martín, el Ballet del Sur (Bahía Blanca) y otras en el interior del país. Es muy importante en el terreno de la danza moderna el movimiento independiente creando, experimentando y exponiendo obra permanentemente.