Rituales

Para cada día de la semana San Juan
Dia de la Semana
Color de la vela
Incienso
Piedra
Santo 
Petición
Lunes Amarillo y Dorado benjui mandragora  opium  canela Cuarzo citrino, Topacio, Oro S.Expedito, S, Pancracio Dinero, Vitalidad, Intuición
Martes Rosa Musk, Madreselva, Rosa, Vervena Cuarzo Rosa S.Barbara, S. Elena, S.Antonio Amor, Belleza, Cratividad
Miercoles Rojo o Blanco Loto. Jazmin, Mirra Cuarzo Blanco, Jaspe  Sdo Cor de Jesus, Pomba Gira Pasión,Gratitud, Energia, Paz
Jueves Verde Jazmin, Gardenia, Azahar Jade, Aventurina verde, Topacio S.Pancracio, S.Clara. S.Cayetano, S Onofre Tabajo
Viernes Naranja Sandalo, Canela, Fresa Violeta Ambar, Carneola Fray    Leopoldo,   7Potencias,  Prosperidad, Suerte
Sabado Violeta Lavanda, Lilas, Loto, Mirra,  Amatista S.Cipriano, S Desahcedor Proteccion, Depresion
Domingo Azul Coco, Ambar, Lavanda, Vainilla Turkesa, Calcedonia, Fluorita S.Lazaro, Gregorio Hernandez Sanacion Curacion

San Juan Bautista

S Juan

El que to lo tiene y to lo da

Como es costumbre, el próximo 24 de junio el mundo le abrirá las puertas a San Juan Bautista,
un santo que nunca se niega a las peticiones recibidas. Salud, abundancia y hasta nuevas parejas encabezan la lista de solicitudes, pues este es un día mágico donde todo parece ser posible.

El día de San Juan Bautista es uno de los más esperados del año, pues es de las pocas festividades compartidas por creyentes y no creyentes de todo el globo.
La milagrosa historia de su nacimiento, su estrecha relación con Jesús y su trágica muerte le han valido millones de seguidores, aunque muchos afirman que su popularidad se debe a la cercanía entre el solsticio del 21 de junio y su nacimiento, que fue fijado por la Iglesia Católica el 24 de junio. Al igual que en muchos países
de Latinoamérica, en Venezuela la celebración data de la época de la colonia,
cuando los colonizadores españoles les inculcaron a sus esclavos las prácticas religiosas y éstos las fusionaron con sus tradiciones africanas. ¿El resultado?
Una colorida fiesta llena de cantos populares, tambores y rituales mágicos
que alimentan la fe de sus practicantes.

Historia sagrada

Pero no todos conocen el origen bíblico de San Juan. Desde el principio, su nacimiento estuvo dotado de cierto carácter milagroso, básicamente porque Isabel
—la prima de María— siempre había sido estéril y logró quedar embarazada cuando era una anciana. Al enterarse de la noticia (de boca del propio ángel Gabriel), su esposo Zacarías perdió el habla por incrédulo y sólo la recuperó para alabar a Dios
el día en que vio nacer a su hijo. Adolescente y huérfano, Juan Bautista decidió retirarse al desierto mientras aguardaba por el arribo del Mesías, quien apareció tiempo después a orillas del río Jordán para que el mismo Juan lo bautizara y el Espíritu Santo descendiera de los cielos, cubriéndolo con su gracia.

Según la tradición cristiana, el Bautista fue el último profeta antes de Jesús y, al igual que éste, tuvo una trágica muerte: fue decapitado por haber denunciado la unión ilegal entre Herodes y la mujer de su hermano —Herodías—, convirtiéndose, sin saberlo, en el primer mártir que perdió la vida por oponerse a la disolución del matrimonio.
Dado que la llegada de Juan era prácticamente imposible y que, según la Biblia, recibió al Espíritu Santo mientras aún permanecía en el vientre de su madre, la fecha de su nacimiento está cargada de magia, de triunfalismo y es asociada con la fecundación, el amor, la abundancia y la vida. Esto, sumado a su sencillez, a la espiritualidad en que vivió y a su carácter desprendido, siempre dispuesto a ceder ante pobres, débiles y desprotegidos, fue lo que permitió que una de las más antiguas festividades incluidas en las liturgias griega y latina fuese adoptada masivamente por todos los pueblos europeos.

¡Y salió el sol!

Muchos se preguntarán cómo siendo una celebración netamente cristiana, el día de San Juan se llenó de prácticas asociadas con el agua y el fuego, de rituales adivinatorios y de expresiones populares cargadas de erotismo. La respuesta, según explica Carmen Elena Alemán —autora del libro Corpus Christi y San Juan Bautista. Dos manifestaciones rituales en la comunidad afrovenezolana de Chuao—, guarda relación con la particular fusión que se llevó a cabo cuando la Iglesia intentó aumentar las filas de sus seguidores y dejó colar elementos profanos dentro de sus festividades.

En el caso particular del día de San Juan, su religiosidad se mezcló con la antigua conmemoración del día del solsticio, que se lleva a cabo generalmente el 21 de junio. Mientras en el hemisferio norte ese es el día más largo del año y marca el inicio del verano, para quienes habitan en los países ubicados al sur de la línea del Ecuador constituye la noche más larga y la llegada del invierno, dualidad que se explica por la inclinación natural de la Tierra hacia el Sol.

Pero la celebración del solsticio de verano es mucho más antigua que el cristianismo. Hace cerca de 5.000 años atrás, distintas civilizaciones se percataron de que una vez al año el Sol llegaba a su máximo esplendor y a partir de allí su luminosidad comenzaba a descender de forma gradual hasta la llegada del invierno; pensando en que el Sol podía perder su poder, comenzaron a encender hogueras, antorchas y a organizar rituales donde el fuego era protagonista, como una manera de invocar la renovación de su característica luminosidad. Para los griegos esta celebración llegó a ser, incluso, una de las más relevantes, donde se rendía culto a Apolo y se encendían fogatas purificadoras; al tiempo que los romanos dedicaban la fiesta a Minerva —deidad de la sabiduría—; y a su costumbre de saltar sobre el fuego —como expresión de renacimiento— le fue añadida la de recoger hierbas, a las que atribuían propiedades curativas.

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